A las 3:00 de la tarde de ayer se comunicó oficialmente, luego del sobrevuelo de la Fuerza Área, que el incendio que arrasó con buena zona de pastos de la Escuela Nacional de Operaciones de la Policía, en zona rural de los municipios de Espinal, Guamo y San Luis, había sido extinguido completamente.
Estupefactos, más de 400 hombres y mujeres, que trabajaban para sofocar el fuego, habían tenido que observar como las llamas devoraban el “Cerro del Indio”, ante el difícil acceso, ya que se trataba de un incendio de ladera, en una zona rocosa y muy escarpada.
De acuerdo con lo establecido por César Gutiérrez, director del Comité Regional de Emergencias, Crepad, se hizo “hasta lo imposible” para que las llamas no se tomaran el Plan Tolimense, situación que “hubiese resultado desastrosa”.
Esto mismo relató el comandante Armando Yepes, jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Espinal, quien recomendó a sus hombres y a todo el personal que atendía la emergencia, “dejar que el fuego bajara para atacarlo estratégicamente y poder sofocarlo de una vez por todas.”
Indicó, el comandante, que el problema no había sido de brazos, sino de las condiciones del cerro que no permitían avanzar, por lo que en ciertos momentos se tenían que quedar mirando como se quemaban extensiones enteras sin poder hacer nada.
Sin embargo, sostuvo que se preparó una estrategia “defensiva”, que resultó ser muy efectiva para cuando las llamas descendieron.
Con el concurso efectivo de los batefuegos (que son como un matamoscas gigante dotados de una banda de caucho), las palas y las bombas de espalda de los 40 bomberos voluntarios de Ibagué y Espinal; de las “guerreras” de los 400 policías que apoyan la labor bomberil y de la inmensa colaboración de la comunidad de la vereda La Jagua, se logró controlar el siniestro que “chamuscó” el mítico “Cerro del Indio.”

